Como madres, nos preocupamos mucho por las necesidades de nuestros hijos. Pero a veces podemos hacerlo a través del color del cristal de nuestras propias necesidades, que nos condicionan:crean expectativas sobre nuestros hijos y no nos permiten contemplarlo como una persona independiente de nosotras. Ser consciente es el primer paso, para hacerlo de otra manera y poder atender realmente las necesidades de nuestros hijos.

Quizás has vivido una situación como ésta, con tus hijos.

La satisfacción de una necesidad cubierta

Estás contenta. Esta mañana has conseguido quedar con tu amiga. Hacía tiempo que no la veías, entre que todas vamos de cabeza, los trabajos respectivos … las complejidades de la COVID-19. Habéis tenido suerte de haber encontrado un día y hora para veros.

Habéis ido a pasear. El día es espléndido y has disfrutado de la ciudad. Y os habéis explicado la vida.

¡Lo necesitabas!

Una inquietud de fondo

Pero esta mañana no las tenías todas contigo. Tu hija se ha empeñado en que no quería ir a la guardería.

¡Pues vaya!

Y no es la primera vez que pasa

Toda ella era oposición a salir de casa: cara de enfadada y golpes.

¿Qué estará pasando? te has preguntado. Y … ¡Oh, no, tendré que decir a Sandra que no nos podremos ver y a saber cuando podremos volver a quedar!

Y entonces te has dado cuenta de que tu necesidad imperiosa de ver a Sandra, de quedar con una adulta que amas, te estaba impidiendo tranquilizarte y acercarte a tu hija desde la calma.

Te has dado cuenta que mirabas tu hija con el color de las gafas de tu urgencia.

Y has cambiado la mirada.

 El color del cristal con que miras

Finalmente, tu hija ha ido a la guardería hoy, contenta.

Parece que la has podido convencer. Pero has tomado nota: has pedido hora con su maestra para tratar de saber qué pasa, y estarás pendiente de que expresa.

Y si no la hubieras podido convencer, has pensado que habríais podido encontraros las tres. Y quizá después llevarla a la guardería.

Lo que importa es que has sabido identificar tu necesidad y cómo te afectaba en el modo en que respondías a tu hija.

Las necesidades, conscientes o inconscientes, nos mueven, y dan color a las gafas con que miramos la vida.

Y precisamente de eso te hablo en el vídeo y el podcast del nuevo episodio del espacio «Date un respiro».

¡Si quieres saber más, no te lo pierdas!

¡Pasa a la acción!

¿Te gustaría que tus necesidades no condicionen cómo miras a tu hijo?

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Una generación de consciencia

Cuando nuestros hijos ponen en evidencia nuestras propias necesidades, se abre la oportunidad de satisfacerlas.

Anna Rosa Martínez

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En el taller online Coaching para familias, tendrás la oportunidad de descubrir, entre otras muchas cosas, cuáles son las necesidades que te mueven, y cómo cubrirlas emocionalmente. Y lo harás acompañada de un pequeño grupo de madres y padres que, como tú, quieren abordar su parentalidad de otra manera.

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A través de un proceso de coaching, en el que podemos abordar las vivencias y las creencias que se esconden bajo tus necesidades y cómo transformarlas para que te sirvan mejor a ti, a tu hijo y a tu familia.

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Y recuerda que…

Cuando tú estás bien, tus hijos están mejor.


Anna Rosa Martínez

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Categorías: Necesidades

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