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Te presento una herramienta para comprender tus emociones, como por ejemplo, que tu hijo te saque tanto de las casillas. Y lo haremos con un ejemplo práctico. Quizás lo has vivido…

Es la hora de que tu hijo se levante

Últimamente, le cuesta un poco. Ayer llegó incluso tarde, bastante tarde, a la escuela.

Y tú estás inquieta, nerviosa. ¿Cómo irá hoy? Sientes una amenaza: que tu hijo se vuelva a levantar tarde.

Entras en el dormitorio y está muy dormido. Intentas despertarlo. Duerme. ¡Venga, es hora de levantarse! Sigue durmiendo. Vamos, no puede ser. Es necesario que se despierte. Y sin pensártelo, le coges del brazo y… de repente, te da un manotazo.

Un crescendo

Y tú te sientes atacada, y te enojas. Así nunca irá a ninguna parte, dice una voz dentro de ti. Hoy no puede volver a llegar tarde…. Y de repente, te encuentras pensando que a tu hijo no le gusta ir a la escuela y que con lo que le cuesta, ya será que empiece a no ir ahora y… un futuro negro para tu hijo invade tu mente. No va a estudiar. Se quedará en casa. No haremos nada de él…

Esto no puede ser… ¡hay que levantarlo inmediatamente!

Así que insistes, le obligas, casi lo sacas tú de la cama.

Y al final, él se ha levantado, sí, pero ambos estáis enfadados.

Y ahora que ha pasado, piensas… “Ostras, si sólo le hubiera recordado que hoy quedamos con Maria para ir a la escuela, se habría levantado contento”.

Pero no se te había ocurrido. Sencillamente, tu hijo te ha sacado de quicio. De hecho, tu miedo y tu enfado te han sacado de quicio.

Y no has podido pensar con claridad.

¿Y por qué?

¡En el vídeo y el podcast encontrarás la respuesta!

La ecuación de las emociones de Sean Webb

En el video te presento la Ecuación de las emociones de Sean Webb, que define las emociones como la reacción automática del organismo cuando la mente inconsciente percibe que los elementos que configuran tu yo, y sobre los que tiene expectativas y preferencias, han cambiado o pueden cambiar. Si es a peor, la emoción será negativa. Si se confirma que siguen igual o mejoran, la emoción será positiva.

En esta historia, has percibido una amenaza –que no vaya al cole– sobre tu hijo– de que para tu mente inconsciente es una parte muy central de tu yo. Y como resultado, te ha invadido el miedo a que te ha limitado la capacidad de hablar y, de hecho, ha lanzado a tu cerebro a insistir en el peligro para que actuaras de inmediato. Y cuando tu hijo te ha hecho una vez, has percibido que tu hijo atacaba a tu cuerpo, y eso te ha enfadado. Otra emoción que te ha alterado aún más.

Cuando estamos bajo una emoción, nuestras capacidades cognitivas –nuestro pensamiento racional, nuestros recursos– quedan limitados.

Y hemos visto que cuanto más central sea este elemento en tu yo, y cuanto mayor perciba el impacto de un cambio sobre este elemento, más fuerte será la reacción emocional. Y con menor claridad podremos pensar.

Es normal que tu hijo, que es tan importante para ti, te altere. Porque para tu mente tu hijo es parte central de tu yo… y también porque sus actos tienen un impacto sobre otras partes centrales de tu yo.

Que las emociones sean automáticas no quiere decir que no puedas hacer nada, sin embargo.

Conocer esta ecuación y aprender a observarte puede ayudarte a cambiar tu paisaje emocional. Con tu hijo… y con tu vida.

Esto lo abordaremos pronto… ¡Estate atenta!

¡Pasa a la acción!

Si quieres tener presente cómo se forman las emociones, te invito a bajarte el recordatorio gratuito de la ecuación de las emociones de Sean Webb que incluye qué provoca nuestras emociones más habituales: el miedo, la rabia, la tristeza y la alegría.

Y si quieres profundizar en ella, te invito a iniciar un proceso de coaching conmigo. Con el paquete inicial de 4 sesiones podrás cambiar tu mirada e iniciar una nueva etapa en la relación con tu hijo, con más espacio, con más ligereza… y con más ganas de vivir.

¡Iniciar el cambio en tu maternidad está en tus manos!

Y recuerda que…

Estoy aquí para acompañarte


Anna Rosa Martínez

hola@demareamarecoaching.com

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