Hace poco te prometí mostrarte como librarte de las garras de la culpabilidad.

Pero, antes, me permitirás una pregunta:

¿Por qué caemos en ellas?

Lo que la culpabilidad de aporta

La Programación Neurolingüística (PNL) nos enseña que todas nuestras actuaciones y nuestras emociones tienen un propósito constructivo.

La mente busca algún beneficio.

Y la culpabilidad, aunque nos lo hace pasar muy mal, aunque nos frena en la relación con nuestros hijos, nos da beneficios.

Yo descubrí los que me daba a mí.

Y que se pueden resumir así: me permitía establecerme en un papel de víctima.

Cuando nos vivimos como víctimas

Sí, de víctima: 

Víctima de un sistema de adopción que no me había avisado suficiente del impacto del abandono sobre los niños

Víctima de la «mala suerte» que me hubieran «tocado» dos niños tan complicados.

Víctima de un sistema que nos dejaba a las madres y padres tan abandonados.

Incluso, víctima de mi temperamento y víctima de «ser así» y que no «me pudiera controlar».

Epa. Esto tiene arte. Era víctima de los demás … y también de mí misma.

Sobre todo, de mí misma.

Y ¿qué hacía yo, como víctima?

Sentirme pequeña y hacerme pequeña, para encontrar el apoyo y la comprensión de los demás. A veces, también la ayuda, especialmente de algunos buenos amigos.

Y, además, a un nivel más profundo … ¡llenarme de impotencia para asegurar que la situación siguiera igual!

¡Qué fuerte!

Perseverante en la impotencia

Porque … A la mente le gusta lo que nos es familiar, y no le gusta lo nuevo.

Un principio de supervivencia de la mente.

En coaching se diría que la culpabilidad era un elemento importante de mi …

Venga, ¿lo adivinas?

De mi … zona de confort.

La zona de confort de una mujer que de niña había aprendido que ser responsable significaba llevarse bien. Hacer lo que los otros esperaban que hiciera, para sentirse querida.

La zona de confort de una persona, yo, que buscaba la seguridad en lo que los demás pensaban …

¿No es lógico, pues, que pusiera en los otros la capacidad de decidir?

Y, desde aquí … ¿no lo era, que me sintiera impotente?

Y a continuación …¿que me refugiara en la culpa?

¿Y que sufriera tanto?

Y tú que me lees, puedes sentirte reflejada en mi historia, tal vez …

¿Mucho?

¿Poco?

Una decisión

Pero no me quedé en el sufrimiento.

Quise superarlo …

Y un día el psicólogo me preguntó de qué les servía mis hijos mi culpa …

Vi que de nada.

Y decidí hacerme responsable de mi relación con mis hijos.

Una buena amiga me lo había dicho … «Por muy difícil que sea, fuiste tú quien los fue a buscar».

Por lo tanto, actuaría ya libremente. Actuaría sobre las dificultades de mis hijos según correspondiera en el ahora. Del pasado, sólo aceptaría los aprendizajes. No permitiría que el peso de las circunstancias y los errores anteriores continuaran invadiendo mi mirada y mi actuación sobre mis hijos.

Y cuando me volviera a equivocarme, tampoco me quedaría enrocada.

A partir de ahora, haría de la culpa la madre de mi responsabilidad.

¿Cómo?

Aquí comparto contigo una manera muy práctica de hacerlo.

Una vía cada vez más ancha

¿Sabes? Moverse desde la culpa hacia la responsabilidad, con mis hijos, me ha dado poder.

Sí, así como el movimiento se demuestra andando, la toma de las riendas en la relación con tus niños se demuestra tomando decisiones y dando pasos para hacerse cargo de él.

Con insistencia. Tomando la decisión de ser proactivas, responsables, un día tras otro, una vez tras otra.

Haciendo que la responsabilidad sea familiar y, la culpa, poco familiar.

Un regalo inesperado

Para mí, la responsabilidad en la relación con mis hijos, hacerme cargo de las consecuencias de mis decisiones, me ha traído un regalo inesperado.

Ha terminado con un sentimiento que yo tenía de no ser del todo adulta … de no poderme hacer cargo de mi vida.

Me ha permitido, finalmente, tomar el timón de mi vida.

Y, con ello, aumentar la autoestima.

Porque ahora para mí ser responsable ya no significa portarme bien, hacer lo que se espera de mí, satisfacer los demás.

Ahora ser responsable significa estar presente, responder, cambiar, crear … empoderarse me

Y a ti … ¿hacia donde te te llevará puente la responsabilidad?

¡Pasa a la acción!

Si quieres practicar cómo hacer de la culpa la madre de tu responsabilidad, descárgate ahora mi recordatorio en el que resumo los pasos a dar.

Practica y, si tienes alguna duda, ¡contacta conmigo, y lo resolveremos!

Porque cuando tú estás bien, tus hijos están mejor.


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Si eres madre adoptiva o de un niño o joven con dificultades y te has sentido concernida, tal vez es el momento de ofrecerte un espacio para ti. Tu bienestar es el mejor regalo que puedes hacerte a ti y a los tuyos.

Te acompaño en procesos individuales a tomar consciencia y adquirir herramientas para disfrutar de la vida, pese a las dificultades.

Anna Rosa Martínez

hola@demareamarecoaching.com

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