Cuando creemos que una situación se da siempre o que no se dará nunca, perdemos la perspectiva sobre las posibilidades de nuestro hijo.

Una (falsa) conclusión frecuente

¡Mi hijo nunca se quiere vestir por la mañana, para ir a la escuela!

He aquí un pensamiento que te puede haber venido a la cabeza más de una vez, especialmente después de que … tu hijo no se quiera vestir.

Pero, como tú sabes … esto no es cierto.

Para empezar, porque tu hijo va a la escuela vestido

Porque, aunque a veces le cuesta, al final acaba vistiéndose, excepto algún día que esto no ha sido posible … a todas nos ha pasado.

Porque, incluso, sabes cuál es su camiseta preferida, para ir a la escuela.

¿Por qué, entonces, tu mente te dice tu hijo nunca se quiere vestir por la mañana, para ir a la escuela?

Porque para tu cerebro no importa que sea cierto o no. Importa que tengas presente que este momento de la mañana, antes de ir a la escuela, es «complicado».

Todo es más fácil de entender si uno recuerda que el cerebro es nuestro principal órgano de supervivencia. Su trabajo es buscar señales de peligro o ataque y reaccionar rápidamente cuando las encuentra. Y lo hace constantemente, sin que seamos conscientes de ello. Es como si utilizara unos filtros cuya existencia ignoramos hasta que tomamos consciencia de ellos. Y hete aquí la intención de este post: que tomes consciencia.

Un atajo que nos distorsiona la mirada

Una de las maneras, uno de los filtros con que el cerebro nos protege de peligros o ataques – ataques que pueden ser, sencillamente, situaciones incómodas–, es enviarnos mensajes de «Siempre o nunca «. Una forma de que no bajemos la guardia.

Y eso nos pasa a menudo con nuestros hijos con dificultades.

¿Verdad que te has encontrado pensando «mi hija siempre me llama», «mi hijo nunca se quiere duchar», o «siempre me llaman de la escuela»?

El siempre y nunca son atajos del cerebro para prepararse para una mala situación. Desafortunadamente, estos atajos nos hacen contemplar las situaciones como inevitables, como parte de la naturaleza de nuestros hijos. Y nos distorsionan cómo le percibimos.

Si miramos un poco más a fondo, muy a menudo el siempre y nunca esconden realidades que son diferentes cada día. O bien, de modo paralelo a como ocurre con la vergüenza, nos pueden indicar situaciones que crean las respuestas que observamos.

En este vídeo y podcast te lo explico con más detalle

Ver tu hijo más allá de la distorsión

Cuando te sorprendas pensando en tu hijo (y, de hecho, en cualquier persona, empezando por ti) con siempre o nunca, pregúntate: ¿Siempre? ¿Nunca? ¿Qué ha pasado concretamente esta vez?

Si te aplicas, si investigas, podrás descubrir la causa concreta del comportamiento de tu hijo. Una causa que se puede dar más o menos a menudo.

Si te pones a descubrirla, mira por donde … ¡entonces será cuando el siempre o nunca sí habrán cumplido una función realmente protectora!

¿A qué esperas para empezar a dar la vuelta?

Un taller para limpiar tu mirada

Yo, para empezar, te ofrezco participar en la próxima edición del taller online Coaching para familias, que se iniciará el lunes 8 de marzo. En este taller transformador, de mi mano, podrás experimentar la importancia de cada una de las 6 claves que te permitirán reconciliarte con las dificultades de tus hijos y con tus propias, por ser madre o padre desde la alegría.

¡Aprovecha esta oportunidad de iniciar o enriquecer tu transformación como madre!

Y recuerda que cuando tú estás bien, tus hijos están mejor.


Anna Rosa Martínez

hola@demareamarecoaching.com

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